El Tercer Cantero
Como parte de la vida y en particular en el entorno laboral nos encontramos con personas que hacen exactamente el mismo trabajo, no obstante, tienen actitudes completamente distintas.
Tomando en consideración las diferencias propias a la personalidad, la explicación a este comportamiento lo podemos obtener revisando las motivaciones que puedan tener cada una de las personas.
A los efectos de encontrar la explicación ya referida vamos a tomar como base el relato de Paul Claudel de los Tres Canteros que estaban tallando piedras al pie de una Catedral, es decir, cada uno de ellos haciendo el mismo trabajo.
“Un desconocido viajero que pasaba se detuvo para descansar en una cantera y durante su parada, observó detenidamente a tres canteros que parecían realizar el mismo trabajo, pero con actitudes muy distintas.
- El primer cantero se paraba a menudo para quejarse y maldecir.
- El segundo trabajaba en silencio, concentrado y con mucha introspección.
- El tercero en cambio entonaba una canción y parecía muy satisfecho con lo que hacía.
El viajero quedó muy sorprendido por estas tres actitudes tan distintas ante una misma tarea. Los observó con más atención para intentar detectar algo, en los gestos o en las circunstancias de los canteros, que le permitiera entender el origen de esta diferencia. Como no detectó nada significativo, decidió realizarles algunas preguntas directamente.
Se acercó al primer cantero y le preguntó «Oiga ¿qué hace usted?». «¿Que qué hago?» – respondió el primer cantero malhumorado – «Me despierto de madrugada para venir a trabajar aquí y picar piedras todo el día. En invierno me congelo, en verano me tuesto y si llueve me mojo. Y así, llevo haciendo lo mismo día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año… ¡maldigo la suerte de ser cantero!»
El viajero hizo la misma pregunta al segundo cantero. Éste le explicó con todo lujo de detalles el método que seguía para extraer de la roca una piedra la más parecida posible a la anterior.
Luego, se acercó al tercer cantero y le hizo la misma pregunta. El tercer cantero paró de cantar y le contestó con una amplia sonrisa de satisfacción «¡Estamos construyendo la catedral de Burgos!»»
Reflexiones:
“La misma acción tenía para cada cantero un sentido diferente, distinto significado. Sin embargo, es el tercero quien indudablemente hace su trabajo buscando la excelencia porque ve en el mismo un sentido y una finalidad más elevada.
Con su trabajo “se gana la vida”, pero el dinero no es su finalidad principal, sino un sentido de propósito más allá de ganarse la vida: construir una catedral, un espacio de meditación, de oración y reflexión. En esa actitud de dedicación y amor hacia lo que uno hace, está la clave del éxito.
El tercer cantero, no será por siempre un simple cantero, sino que con ese sentido que da a su trabajo, probablemente llegará a ser un escultor famoso o quizá un gran arquitecto.”.
Fuente: Enrique Zamorano García, Contador Público Mexicano en su Libro “La ética de los Contadores Públicos”. El Tercer Cantero.
